Las tarifas eléctricas subirán un 12 por ciento en promedio al 2020, debido a que en 2014 se adjudicó el suministro a un precio excesivamente alto, pagándose 109,5 dólares por megawatts-hora (MWh) en aquella licitación.

Una realidad que nos afecta día a día y que implica que las boletas de la luz serán más caras de aquí al 2020 y recién empezará a descender en 2024.

Pero ¿cómo contrarrestar este impacto en los próximos 8 años? Los consumidores siempre son los más afectados y a esto se suma, la cantidad de emergencias eléctricas que se producen año a año, principalmente durante el invierno y que dejan sin energía a gran parte de la población.

Situaciones que invitan al consumidor a tomar decisiones para asegurar el suministro de este servicio fundamental para el funcionamiento de una casa, pero también de una empresa, hospitales, edificios públicos entre otros.

Y la opción más elegida es el uso de Energías Renovables No Convencionales (ERNC), que se están ganado un espacio en nuestro país cada vez más fuerte y que, aprovechando las políticas gubernamentales, están ocupando un lugar primordial, por lo que se proyecta que este 2018, más del 80 por ciento de la energía que entre en operación, venga de estas fuentes.

La energía solar y eólica están ganando terreno por sobre las grandes hidro y termoeléctricas, y se espera que este año generen unos 2.880 MW,de capacidad instalada adicional al sistema eléctrico que entrará este año en operación. Sin embargo, sólo unos 500 MW corresponderían a la llamada energía convencional, todo lo restante será renovable.

Entre 2012 y 2017, la participación de fuentes no convencionales en la matriz se triplicó desde un 5% a un 16%, y los primeros pronósticos proyectaban que sería posible usar solo esta fuente recién en 2050, lo que ahora se prevé para el 2040, 10 años antes de lo esperado.

Beneficios Extras: Si bien, para las viviendas ofrece la posibilidad de ser autosustentables, también les da la opción de inyectar energía limpia al sistema interconectado y lograr así un ahorro importante. Para las empresas los beneficios son aún mayores, ya que con un sistema solar fotovoltaico pueden acceder a exportar sus productos a nuevos mercados con mayores exigencias, principalmente por un tema de nivel de generación de CO2. Además, es un valor agregado y elemento diferenciador, que permite obtención de mejores beneficios directos en la comercialización del producto

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